Recomendaciones en la dieta de un niñ@.


 

La dieta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la caries dental. Son muchos los reportes científicos que correlacionan el consumo de azúcar con la prevalencia de caries y en los que se demuestra una clara asociación entre frecuencia del consumo y la ingesta entre comidas, caries y la ausencia de higiene bucodental.
Por otra parte son varias las características de los alimentos que pueden influir en el potencial cariogénico de estos: concentración de sacarosa, consistencia, combinación de alimentos, secuencia y frecuencia de ingestión y pH de los alimentos. 
La frecuencia en la ingesta de alimentos cariogénicos sobretodo entre comidas tiene una fuerte relación con el riesgo de caries, pues favorece cambios en el pH  y alarga el tiempo de permanencia en boca, lo que incrementa la probabilidad de desmineralización del esmalte. Respecto a la consistencia existen varios estudios que han observado que algunos alimentos,  aun con un alto contenido de azúcar, pueden tener mayor solubilidad y son más rápidamente eliminados de la cavidad oral, mientras que alimentos con un alto contenido en almidón  (pan, cereales, patatas) pueden incrementar la producción de ácidos y es más lenta su eliminación de la cavidad oral.

Puesto que la dieta es un factor determinante en el desarrollo de la caries es preciso dar una información adecuada a los padres de familia. Además no hay que olvidar que un incremento en azucares no solo supondrá un mayor riesgo de caries sino también un riesgo incrementado a padecer obesidad, y así una mayor predisposición en adultos a sufrir enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, colesterol), las respiratorias (apnea, asma), ortopédicas (fracturas) y hepáticas .

Establecer las medidas de higiene bucodental a partir de los 12 meses de vida del niño, constituye una de las estrategias preventivas más adecuadas frente a la caries.

Los estudios epidemiológicos demuestran que la leche humana y la lactancia materna en los niños favorece el desarrollo físico y nutricional y supone unas ventajas psicológicas, sociales, económicas y ambientales, mientras que disminuye significativamente el riesgo de padecer un importante número de enfermedades crónicas y agudas. Así, la lactancia materna y como tal la leche materna por sí sola, no resulta cariogénica. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que, en combinación con otros carbohidratos o administrada con un alta frecuencia por la noche o a demanda del niño, se asocia a caries tempranas en el niño. Caries que se desarrollan tan pronto el diente hace erupción, en superficies lisas, que progresan rápidamente hasta tener un impacto ampliamente destructivo en la dentición. Por el mismo motivo se hace necesario evitar el uso frecuente del biberón con jugos o carbohidratos fermentable. Puede usarse con agua, por ejemplo, utilizándolo como elemento tranquilizador mas que nutritivo.

 Es aconsejable evitar comer entre comidas o limitar el consumo de azúcares  a las horas de las comidas, donde el flujo salivar es mayor y siempre llevar a cabo la higiene dental después de un alimento entre comidas.
 
 

Existen otros carbohidratos como la fructosa, con mayor poder edulcorante que la sacarosa, pero con menor poder cariogénico. Del mismo modo, el xilitol, al no ser utilizado por los microorganismos para producir ácidos, no resulta cariogénico, e incluso tendría un efecto anticaries al incrementar el flujo salival, aumentar el pH y al reducir los niveles de microorganismos en boca.

Por otra parte, existen diferentes alimentos que pueden tener efectos cariostáticos. En estudios con animales han observado que comidas con alto contenido en grasas, proteínas, calcio y flúor pueden proteger contra la caries. Las grasas cubren el diente, reduciendo la retención de los azucares y la placa, además pueden tener efectos tóxicos sobre las bacterias. Las proteínas incrementan la capacidad del pH de la saliva y tienen efecto protector sobre el esmalte. Conjuntamente las grasas y proteínas elevan el pH tras la ingesta de carbohidratos. Otro tipo de alimentos serían aquellos que a través de su masticación estimulan el flujo salival y, de esta forma, se tampona el pH ácido y se favorece la remineralización del esmalte.

Los factores cariogénicos de los alimentos, su alta frecuencia y permanencia en boca, la ausencia de higiene dental y la presencia de los órganos dentarios son factores predisponentes para el desarrollo de caries dental.  

Estos protocolos se basan en una revisión de la literatura, siguiendo la directrices de los Protocolos (Guidelines) de la Academia Americana de Odontopediatría.

 Bibliografía.

1.              Policy on dietary recommendations for infants, children, and adolescents, Pediatric Dentistry. Reference Manual. Vol 29 (7). 2007-08.

2.              Llodra JC, Bravo M, Cortés FJ. Encuesta de Salud Oral en España (2000). RCOE 2002; 7 (Especial):19-63)

3.              Stephen K. Caries in young populations. En Bowen WH, Tabak LA, eds. Cariology for the nineties.  New York: University of Rochester Press; 1993; p. 37-50.

4.              Cuenca E. Caries. Bases científicas para su prevención. En Cuenca E. Manau C. Serra LL. Eds. Manual de odontología preventiva y comunitaria. Barcelona: Masson; 1991; p 13-18.

5.              Kashket S, van Houte J, López LR, et al. Lack of correlation between food retention on the human dentition and consumer perception of food stickineess. J Dent Res 1991; 70: 1314-9.

6.          Tanzer J. Sweeteners and caries: some emerging issues. En Bowen WH, Tabak LA, eds. Cariology for the nineties. New York: University of Rochester Press; 1993; p. 383-96