Entendiendo el proceso de caries como enfermedad.

Es muy importante que entendamos el proceso de caries, para ello es importante definirla correctamente. 
Caries es una enfermedad multifactorial, infectocontagiosa, que se caracteriza por la destrucción de los tejidos duros del diente como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa bacteriana. 

La destrucción química dental se asocia a la ingesta de azúcares y ácidos contenidos en bebidas y alimentos, la caries dental se asocia también a errores en las técnicas de higiene así como pastas dentales inadecuadas, falta de cepillado dental, ausencia de hilo dental, la influencia del pH de la saliva en relación a la caries. 

A los padres de familia cuando les explico este proceso, les hago un comparativo con la enfermedad de varicela, causada por el virus del herpes zoster. Cuando un niño tiene varicela, no decimos “¿cuantas varicelas tiene?”, simplemente sabemos que está enfermo. ¿Por qué?, porque entendemos que es una enfermedad, su niño tiene caries y tendrá un número determinado de lesiones causadas por el herpes zoster. Entonces,  caries es una enfermedad, su hijo está enfermo de caries, causado por diversos microorganismos como: Streptococcus mutans, Lactobacillus y Bifidobacterium  entre muchos más.

Para que una lesión de caries se desarrolle, es necesaria la confluencia de varios factores:


De modo que, para evitar que esta caries se produzca, podemos actuar en diferentes niveles:

Fortaleciendo y protegiendo al diente: puede realizarse mediante la aplicación de fluoruros y otras sustancias remineralizantes y también mediante la colocación de selladores

Eliminando las bacterias: mediante la realización de una correcta higiene dental.

Modificando nuestros hábitos dietéticos.

1. Aplicación de agentes remineralizantes.


Hoy en día, existen a nuestra disposición diversas sustancias remineralizantes aunque la más conocida y utilizada sigue siendo el flúor, contenida en las pastas dentales.

La aplicación local o tópica de flúor (o de otros remineralizantes) aumenta la resistencia del esmalte a la desmineralización, además de proporcionar una acción antibacteriana de por sí. (Previo estudio realizado por tu Odontopediatra del riesgo de caries).

En función de las características particulares de cada niño, el odontopediatra considerará la necesidad de incorporar la utilización de estas sustancias.

Se pueden emplear a nivel profesional, mediante la aplicación tópica de barnices o geles. También existe la posibilidad de que el odontólogo recomiende un programa individual en el hogar, que consista en realizar un enjuague diario con fluoruro sódico después del cepillado antes de irse a dormir.

2. Selladores de fosas y fisuras

Los surcos, fosas y fisuras de los dientes, son las zonas más susceptibles al desarrollo de   caries dental. Además, cuando erupcionan los dientes permanentes y, durante los dos primeros años de su presencia en la boca, éstos aún se encuentran completando el proceso de mineralización, con lo cual, durante este etapa, son aún más vulnerables a los ataques ácidos provocados por las bacterias.

El sellado es una medida preventiva que consiste en la colocación de una fina capa de resina sin relleno, que protege de manera mecánica estas zonas más susceptibles cuando el diente se encuentra sano. Evidentemente, al ser un elemento adherido sobre un diente sometido al roce de los alimentos, a la presencia de saliva, etc., pueden desprenderse total o parcialmente con el uso, lo que hace necesario las revisiones periódicas y su reposición cuando se considere oportuno.


No todos los niños requieren o pueden beneficiarse de la colocación de selladores. Tu Odontopediatra evaluará la conveniencia o no de colocarlos en cada caso. Siempre que se coloquen selladores, es fundamental un seguimiento y un mantenimiento periódico para garantizar la efectividad de los mismos.

La utilización de los selladores no puede contemplarse de manera aislada sino formando parte de un programa integral de prevención de caries que incluirá otras actuaciones como la educación dental, el control de dieta, la aplicación de fluor, higiene oral y visitas periódicas semestrales con el odontopediatra.

3. Eliminación o disminución de bacterias.

La eliminación o disminución de bacterias, la podemos llevar a cabo por medio de una correcta higiene dental, donde se contemplará la realización del cepillado, la limpieza de los espacios interdentales y otros medios complementarios. Para combatir las bacterias también podemos utilizar enjuagues específicos, aunque esto no sustituye a la eliminación mecánica de la placa, más bien, se utiliza como complemento.

El cepillado dental elimina la placa dental, ayuda a equilibrar el pH bucal y elimina los restos alimenticios, por lo tanto, debería realizarse tras cada ingesta. Aunque la Academia Americana menciona un programa 2X2, (dos veces al día mínimo 2 minutos de higiene bucodental).Además, conviene que el cepillado sea lo más seguido posible a las ingestas: cuanto antes se realice, menos tiempo tienen las bacterias para actuar.


El cepillado de los niños debe ser realizado siempre por los padres hasta que el niño demuestre la habilidad suficiente para hacerlo solo, aproximadamente a los 6 años de edad y siempre deben de supervisarlos para que la higiene sea la correcta.

La manera más sencilla de realizar el cepillado a un niño es hacerlo como si se tocara un violín o con movimientos circulares, siempre de manera suave. Usted puede situarse detrás del niño, frente a un espejo e inclinar hacia atrás su cabeza ligeramente. 
Tu Odontopediatra debe de recomendarte la cantidad de pasta, marca; así como el cepillo correcto para tu hijo.

Conviene establecer un orden para no olvidar ninguna zona de la boca ni ninguna superficie dentaria, en el consultorio te puedo ofrecer material que puede estimular a tu hijo a repetir el patrón de una adecuada higiene bucodental.

El uso de hilo dental puede ser un complemento perfecto al cepillado para eliminar los restos alimenticios que quedan entre los dientes. Sería recomendable su utilización, al menos, por las noches. Los cepillos interdentales también se utilizan para eliminar los restos alimenticios. Gracias a su reducido tamaño y a su diseño, permiten limpiar donde el cepillo normal no puede entrar. Ninguno de estos sistemas de limpieza deben ser utilizadas por niños menores de 8 años. En el caso que se utilicen, hasta esa edad, la manipulación será realizada por los padres.

Los enjuagues orales, deben ser indicados específicamente por tu Odontopediatra, ya que, empleados de manera no adecuada, pueden tener efectos sobre la flora bacteriana habitual de la boca o incluso ser perjudiciales para las mucosas y para los tejidos dentarios.

4. Dieta. 


Uno de los factores mas importantes es el tipo de dieta, ya que esta influye considerablemente en la formación de lesiones de caries. Para que los dientes estén fuertes es importante una buena alimentación. Una dieta sin exceso de carbohidratos de (azúcares) y rica en lácteos, verduras y frutas frescas, que contienen vitaminas y minerales (sobre todo calcio), es la más aconsejable para mantener una boca sana. Además los alimentos fibrosos ayudaran al crecimiento de los maxilares lo que propiciará que el tamaño de los maxilares sean amplios y den espacio suficiente a la dentición permanente.

El contenido en azúcares es peligroso, pues a mayor cantidad de alimentos azucarados mayor riesgo de caries. Hay que tener en cuenta que existen muchos alimentos con altos contenidos en azúcares, que forman parte de nuestra dieta diaria, así como alimentos como el pan, algunos cereales, botanas, galletas, golosinas, etc, con alto contenido en almidón, y que producen azúcares en su descomposición.

También hay que tener en cuenta la existencia de medicamentos azucarados, que utilizamos sin ser conscientes de su alto poder cariogénico. Además, tenemos que considerar otros elementos que, por su acidez, pueden favorecer la desmineralización de los dientes y la más rápida progresión de la caries dental, como los jugos, refrescos,  bebidas con lactobacilos, etc.

Precaución: a mayor frecuencia, mayor ataque ácido, mayor riesgo de caries.

La consistencia de los alimentos interfiere en este proceso, pues los líquidos azucarados son menos peligrosos que los sólidos y éstos no son tan cariogénicos como los sólidos retentivos o pegajosos. A mayor adhesividad en la boca, mas peligrosos son.

Por tanto, es recomendable no abusar de alimentos ricos en azúcares, procurando reducir la frecuencia del consumo de estos alimentos y que se tomen solo durante las comidas.

Es conveniente evitar comer entre comidas, ya que los restos de alimentos permanecen entre los dientes hasta que se cepillan, favoreciendo así la aparición de lesiones de caries.

La modificación de la frecuencia del consumo es incluso más importante que la cantidad.

El seguimiento periódico en las consultas con tu Odontopediatra, permitirá al monitorizar  y controlar el desarrollo y salud de la boca de los niños y detectar precozmente cualquier problema. Esto hace posible intervenir en el momento más adecuado.

Además, el odontopediatra es quién debe transmitir y reforzar la educación bucodental desde edades tempranas, estableciendo un protocolo con los padres y niños en las técnicas de cepillado, uso del hilo dental, el refuerzo de actitudes positivas en la dieta e higiene.

 

Dr. Hachity

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